Un mínimo que no alcanza para las familias
Columna de opinión en El Desconcierto

Columna de opinión publicada en El Desconcierto el 13 de mayo de 2026 

Por Recaredo Gálvez, investigador Fundación SOL

El monto para que un hogar de tres integrantes, arrendatario, salga de la pobreza es de $796.256. Para que el sueldo mínimo esté en línea con este valor, su monto líquido debería partir desde esa cifra, pero hoy dicho monto es de $444.506.

El precio promedio de un kilo de pan en la Región Metropolitana ronda los $2.525. En otras regiones, como Valparaíso, el kilo de pan amasado llega a un promedio de $3.015; en Concepción, el kilo de marraqueta alcanza una media de $2.517 en la panadería. Estos son los datos del Ministerio de Agricultura al 30 de abril.

Lo interesante de estos datos es que permiten apreciar que el costo actual del kilo de pan ronda o supera el valor de una hora de trabajo de quienes ganan el sueldo mínimo, que asciende a $2.898.

Un estudio reciente de la Fundación SOL indica que en Chile son más de 830 mil las y los trabajadores que perciben el sueldo mínimo o menos al mes. La cifra no es menor si pensamos que corresponde al 11,8% del total de las personas que trabajan en el sector privado, considerando el servicio doméstico (que representa el 7,2% de quienes reciben el mínimo) y a los asalariados de empresas externas en el sector público.



Además, 1 de cada 4 de estas personas trabaja en una empresa grande (de 200 o más trabajadores). Tampoco el sueldo mínimo actúa como un monto “de entrada” al mundo del trabajo, pues un 36,8% de quienes perciben este ingreso tienen entre 46 y 65 años.

Entonces, el sueldo mínimo como tal es muy relevante; muchas personas, con diferentes características, dependen de él como ingreso principal. Por lo tanto, su objetivo y la forma en que se fija son aspectos importantes. Primero, el sueldo mínimo se fija mediante una ley derivada de un proyecto presentado por el gobierno ante el Congreso.

Habitualmente, en este proceso se dan discusiones con los actores sociales, según el ánimo del gobierno de turno. En este caso, a casi dos meses de haber asumido, el gobierno que lidera la dupla Kast-Quiroz presenta una propuesta de ley para reajustar el sueldo mínimo en $7.546, en línea con la inflación acumulada entre enero y marzo de 2026.

Segundo, ¿cuál es el objetivo del sueldo mínimo? Para responder a esta pregunta podemos citar al gobierno actual: “mantener el poder adquisitivo de las familias” fue lo indicado respecto del reajuste propuesto. Esta es una trampa discursiva, pues pretende presentar como cierto y justo el proyecto de reajuste.

Escudándose en una supuesta neutralidad técnica, el gobierno alude a que el reajuste propuesto corresponde a la inflación acumulada durante el periodo comprendido entre el último reajuste y la presentación del proyecto: ajustar por inflación equivale a “mantener” el poder adquisitivo. Sin embargo, esta afirmación oculta falacias distributivas y de reproducción social.

Por ejemplo, cuando el gobierno habla de “las familias”, podemos aterrizar en el caso chileno y estimar que un grupo familiar se compone, en promedio, de 3 personas. Si de esas personas solo una trabaja a jornada completa y recibe el sueldo mínimo, no podría salir de la pobreza; es decir, ya existe un problema importante por resolver. Más complejo resulta el panorama cuando nos preguntamos cuál es el alcance del poder adquisitivo de este sueldo mínimo.

Si hacemos un ejercicio breve, podemos decir que los $546.546 que pretende fijar el gobierno alcanzan para: pagar las leyes sociales ($102.040, equivalente al 18,67%) y una canasta básica de alimentos mensual de 2.000 calorías para 3 personas ($270.783). Hasta acá quedan $173.723 que deben distribuirse para los traslados de ida y vuelta al trabajo, el pago del arriendo, los servicios básicos, entre otros gastos. Prácticamente no dan los números para un hogar, menos aún si consideramos que un arriendo de un departamento con un dormitorio y un baño ronda los $328.000 en Santiago; es decir, las cuentas no dan para cubrir todo lo demás.

¿Ese es el poder adquisitivo que el gobierno propone mantener? Prácticamente es una condena al endeudamiento. Si el salario mínimo está por debajo de la línea de pobreza o del costo real de reproducción, indexarlo a la inflación solo sirve para congelar la precariedad en términos reales. Esos $7.546, equivalentes a $252 al día, pueden cubrir el 100% de la inflación promedio, pero, dado que las personas con ingresos más bajos destinan una mayor proporción de sus ingresos al pago de alimentos, transporte y servicios básicos, si la inflación de estos grupos es mayor que la del IPC general, estos trabajadores experimentarán una inflación efectiva mayor.

Por último, tengamos en cuenta que el monto para que un hogar de tres integrantes, arrendatario, salga de la pobreza es de $796.256. Para que el sueldo mínimo esté en línea con este valor, su monto líquido debería partir desde esa cifra, pero hoy dicho monto es de $444.506.

Esto quiere decir que, para que un salario mínimo bruto realmente parta desde la línea de la pobreza, su monto debería ser de $979.045, para que el líquido alcance los $796.257 y así una persona que gana el sueldo mínimo logre sacar a un hogar promedio de la línea de la pobreza, considerando los valores de este indicador al mes de marzo de 2026.

El Estado chileno refuerza que, en un hogar de la clase trabajadora que vive con el sueldo mínimo, es obligatorio que dos personas trabajen o que una trabaje sobrejornadas o tenga más de una ocupación remunerada. Al mismo tiempo, actúa sin permitir la libertad de negociar mejoras salariales a nivel sectorial y no habilita la negociación colectiva por rama de actividad económica.

La experiencia comparada demuestra la eficacia de la acción sindical para mejorar la distribución salarial, pero el gobierno rehúye ese debate.