Propuesta de reajuste del salario mínimo de Fundación SOL (2022-2025)
Entrevista a Santiago Rosselot, investigador Fundación SOL

Publicado en El Regionalista el 03/05/2022

Entrevista a Santiago Rosselot, investigador Fundación SOL

Según Santiago Rosselot: hay que ponerse un objetivo de mediano plazo y no cada año; en cada mes de mayo, volver a discutir y establecer una cifra arbitraria. Aquí nos propusimos definir un objetivo y avanzar, sostenidamente, hacia su logro con el correr de los semestres. Proponemos un reajuste de 50 mil pesos semestrales. Partiríamos con 400 mil, luego 450, hasta alcanzar la meta en 2025 de 740 mil. Esa sería la cifra que permitiría superar la línea de la pobreza, según estimaciones que nosotros hacemos periódicamente.

El Regionalista tuvo acceso a la nueva propuesta de la Fundación Sol, que se difunde de manera simultanea a la conmemoración del Primero de Mayo. A raíz de esto, dialogamos con el economista Santiago Rosselot, quien junto a Marco Kremerman y Benjamín Sáez, son los autores de esta actualización. Este fue el tenor del diálogo sostenido.

Santiago, en el contexto del 1 de mayo, publican un tremendo trabajo sobre salario y sueldo mínimo. Nos gustaría que les contarás a los lectores de El Regionalista en qué consiste este trabajo.

Esta investigación es, en realidad, una actualización de un estudio que sacamos el año pasado, que busca hacer una propuesta concreta para subir el nivel del salario mínimo en Chile. Nuestro país presenta hoy en día un atraso salarial muy importante, presenta salarios muy bajos. En eso se basa, también, el modelo de acumulación y de desigualdad, que se observa hoy en los retiros de utilidades altas por parte del empresariado y de sueldos muy bajos. Nos parece muy relevante mirar en detalle este tema: ¿quiénes son los que ganan el sueldo mínimo, ¿qué tipo de empresas son las que pagan el salario mínimo? Y en base a criterios de suficiencia, es decir, que el salario mínimo tenga un objetivo claro y definido, lograr sacar a una familia de la pobreza es lo que nosotros armamos en este esquema que permitiría, en un mediano plazo (2022-2025), que el salario mínimo alcance valores que estén por sobre el nivel de la pobreza.

El dato que ustedes colocan en la investigación es que cerca de un millón de personas – 890.573 – ganan un sueldo mínimo y están por bajo la línea de la pobreza. ¿Qué tan complejo será superar como país esa marca?

Es una cifra muy alta, los datos salen de la última encuesta Casen, de una fotografía tomada en pandemia, casi un 11%. Ahora, si nosotros tomamos más en detalle estas cifras y le quitamos los aportes que vienen del estado, vemos que esa cifra sube y alcanza el 40%. Es decir, si solo tomamos los ingresos, que por trabajo reciben esas familias y sus pensiones, diríamos que el 40% de esas familias son pobres. Es por eso, que, como fundación, pensamos que es relevante darle valor a la discusión sobre el trabajo. Hoy hay personas que trabajan 44 horas y que, a pesar de eso, son pobres. Por esa razón, hacemos la crítica a un modelo que es tremendamente desigual.

Además, la investigación aporta que la inequidad crece si nos aproximamos a ella desde el género: “La evidencia muestra que las mujeres ganan el mínimo en mayor proporción que los hombres: un 20,7 % de las mujeres (427.437) y un 16,2 % de los hombres (463.136) ganan el mínimo o menos”.


Sí, si bien es cierto que el grupo de hombres que gana el salario mínimo es mayor que el de mujeres, lo cierto es que al interior del grupo de mujeres, quienes ganan eso son proporcionalmente mayores a los hombres. Es decir, hay más mujeres, en términos relativos, que gana el salario mínimo que hombres. Esto es sumamente preocupante, y refleja una de las brechas laborales más significativas  que, en este caso, tiene que ver con el género. Dado eso, es relevante saber quiénes ganan tal ingreso. Muchas veces, está el mito que quienes ganan ese salario es gente que viene saliendo de 4° medio o que accede al trabajo por primera vez, o personas que trabajan en una jornada parcial.

Eso te queríamos preguntar porque, al parecer, al igual que en el texto de Carlos Tromben e Ignacio Schiaccapasse – Todo Legal –, que parte de la ideología del modelo se ha construido con datos falsos como este. No se preocupan si el sueldo mínimo es para la gente que trabaja por primera vez cuando hay gente mucho mayor, como se evidencia en su trabajo, gente que incluso anda cerca de la tercera edad y sigue ganando el sueldo mínimo.


Sí, la realidad es preocupante en, por ejemplo, en torno al 40% de quienes ganan el salario mínimo son jefes o jefas de hogar. Es decir, que todo el hogar depende en la práctica de sus ingresos. Ahí vemos que se cae, se derriba este mito de que aquellos trabajadores que ganan el sueldo mínimo son, como dices tú, o un sueldo de enganche o más enfocado en la juventud.

Ustedes están proponiendo que en un plazo de cuatro años alcancemos un sueldo mínimo sostenible en el tiempo que coincide con el fin de la actual administración.


Sí, nosotros estamos proponiendo que, en el plazo de cuatro años (2022-2025), alcancemos, con un aumento gradual de $50 mil por semestre, lo que llamamos un reajuste salarial con criterios de suficiencia. Pero este proceso debe ser acompañado por subsidios, y no cualquier subsidio ni para cualquiera, sino principalmente para las micro y pequeñas empresas: para aquellas que tienen ventas menores a 25 mil UF al año. Nosotros proponemos distintas vías para poder financiarlo. En primer lugar, necesitamos reemplazar el Ingreso Mínimo Garantizado (IMG) por este subsidio que esté asociado al salario mínimo, y ahí gran parte del costo de este proyecto estaría cubierto. También, seguiría un costo importante de cubrir y, por eso, es que nosotros vemos que hay espacios para hacer reformas que apunten, justamente, a aumentar la recaudación fiscal. Aquí, ponemos temas como el royalty, impuesto al patrimonio, eliminar exenciones tributarias, etc. Hay un montón de cosas que han estado en el debate público y que se podrían hacer. Ahora, la capacidad política del gobierno y el poder de negociación con la derecha, y las otras fuerzas del espectro político es algo que escapa a nuestra capacidad y propuesta.

¿Ustedes han conversado con gente del gobierno respecto de su propuesta, lo han socializado con ellos, ya que el estudio sale justo en el contexto previo al Primero de Mayo?


Nosotros no lo hemos conversado con el gobierno; la propuesta es pública, sobre todo la promovemos en nuestra red de sindicatos con los que trabajamos, pero la propuesta esta ahí a disposición de quien quiera tomarla.

 ¿Hay algún tema más relevante que a ti te gustaría destacar del estudio?


Me gustaría responder algunos mitos que hay en torno al salario mínimo. Uno de esos mitos es que si se sube el salario mínimo, se va a destruir la economía. Frente a esa aseveración, hay estudios internacionales y uno de esos indicadores que debemos mirar, detenidamente, el índice de IKA (salario mínimo de un país/ per cápita). Si ese valor es inferior a 30%, se define que es un mini salario mínimo; si ese valor está por sobre el 60%, ahí se afirma que podría ser un salario mínimo dañino para la economía. Chile presenta un valor de 31% en el IKA, es decir, está por sobre el mini salario mínimo, pero muy lejos del 60% que pudiese llegar a dañar la economía y en ese umbral, están los países que señalas tú.

¿Por qué el ciclo de cuatro años para ese propósito, y no otro?

Bueno, como te lo comentaba, hay una distancia muy grande que cubrir para alcanzar hoy. Esa línea está en 513 mil pesos para una familia de cuatro personas, y para cubrir un salario mínimo que esté en 630 mil pesos, es decir, estamos 280 mil pesos atrás. Si nosotros proponemos aumentar el salario mínimo en 280 mil pesos de golpe, es algo que no tiene mucha factibilidad. Por eso, nosotros nos propusimos este mediano plazo de cuatro años para poder hacer reajustes semestrales y graduales para poder alcanzar la cifra. Ahí, nos parece que es bien relevante destacar eso: hay que ponerse un objetivo de mediano plazo y no cada año; en cada mes de mayo, volver a discutir y establecer una cifra arbitraria. Aquí nos propusimos definir un objetivo y avanzar, sostenidamente, hacia su logro con el correr de los semestres. Proponemos un reajuste de 50 mil pesos semestrales. Partiríamos con 400 mil, luego 450, hasta alcanzar la meta en 2025 de 740 mil. Esa sería la cifra que permitiría superar la línea de la pobreza, según estimaciones que nosotros hacemos periódicamente.

Revisa el estudio