Montevideo 1930: 1er Mundial de Fútbol
Artículo en Modernismo Latinoamericano

Artículo publicado el 10 de junio de 2026 en Modernismo Latinoamericano

Por Benjamín Sáez, investigador Fundación SOL estudiante Maestría en Historia Económica PHES UDELAR.

“¿Ha entrado usted, alguna vez, a un estadio vacío? Haga la prueba. Párese en medio de la cancha y escuche. No hay nada menos vacío que un estadio vacío. No hay nada menos mudo que las gradas sin nadie. En Wembley suena todavía el griterío del Mundial del 66, que ganó Inglaterra, pero aguzando el oído puede usted escuchar gemidos que vienen del 53, cuando los húngaros golearon a la selección inglesa. El Estadio Centenario, de Montevideo, suspira de nostalgia por las glorias del fútbol uruguayo (…)”.

— Eduardo Galeano,1995. 

En julio de 1929 se puso la primera piedra del Estadio Centenario y en un tiempo récord de 9 meses, con el trabajo de 500 obreros en un régimen de 3 turnos, se terminó su construcción. A pesar de esta velocidad frenética, el estadio no estuvo listo para el partido inaugural del 13 de julio de 1930, por lo que no se jugó en el Centenario, sino en el Estadio Pocitos. Para alcanzar a secar el hormigón de las graderías, se dispusieron enormes fogones en el campo y aun así, de acuerdo al relato de quienes asistieron, parte del cemento seguía fresco al sonar el pitazo inicial del duelo Perú-Uruguay. Se dice que  aún se encontraban en el lugar los andamios, las maderas y las herramientas. Detrás de la tribuna Ámsterdam permanecían las grúas de la obra, colmadas de entusiastas espectadores que, encaramados, presenciaron el triunfo de Uruguay por la cuenta mínima. 

Aunque los partidos habían iniciado una semana antes, el 18 de julio se realizó el acto de inauguración oficial del primer Campeonato del Mundo. Con su nombre, el estadio conmemoraba los 100 años de la jura de la Constitución de 1830 que consolidó la independencia de Uruguay. El clima en toda la ciudad era de celebración con actividades en los distintos barrios de Montevideo.  

La clase trabajadora migrante que se desplazó en los flujos norte-sur y campo-ciudad, concentrándose en las urbes del Río de la Plata, es la misma clase trabajadora entre la que fue creciendo el amor por el fútbol y una cultura deportiva internacional de la que décadas antes del primer mundial participaba el continente, con duelos como el Campeonato Sudamericano de Fútbol (el primer torneo continental de fútbol del mundo). La cantidad de clubes en ciudades como Buenos Aires y Montevideo reflejan una identidad que se anuda en los barrios y forjó tempranamente un estilo de fútbol rioplatense que sorprendía y se diferenciaba del fútbol europeo, más lento y tosco. El estadio Centenario es en este sentido un estadio moderno, para albergar un estilo de juego moderno. 

Solo 13 selecciones participaron en esta primera Copa Mundial, luego de que las selecciones de Italia, España, Alemania, Austria, Hungría y Holanda decidieron no participar con excusas como el largo viaje hacia América del Sur y la falta de recursos producto de la crisis económica de 1929. En el caso de España, directamente aluden al desaire de haber perdido la sede frente a Uruguay como justificación de su ausencia. El grueso de los países asistentes fueron del continente americano. El primer mundial fue disputado por las selecciones de Uruguay, Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Paraguay, Perú, Estados Unidos, México, Francia, Bélgica, Rumanía y Yugoslavia. A último minuto, la selección de Egipto perdió el barco y no logró llegar a la cita mundialista. 

Como una forma de asegurar su rol de anfitrión, ante el rechazo de varios países europeos, los delegados uruguayos José Usera Bermúdez y Roberto Espil comprometieron la construcción en tiempo récord de un estadio oficial. La historia del Centenario se enmarca en un periodo de rápido crecimiento de la ciudad de Montevideo. En 1928 se había inaugurado, frente a la Plaza Independencia, el Palacio Salvo. Al año siguiente, con la visita de Le Corbusier a Montevideo, se abrió el concurso para el diseño del Hospital de Clínicas y del edificio de la Intendencia, proyectándose además emblemáticas construcciones que marcan el carácter modernista de la ciudad, como el Palacio Lapido. Es el momento de inicio de una de las etapas de crecimiento más relevantes de la historia del Uruguay (1930–1954) durante el llamado “crecimiento hacia adentro” y el proceso de Industrialización Dirigida por el Estado (IDE) (Bértola, 2024). 

Los arquitectos Juan Antonio Scasso y José Domato desarrollaron la propuesta para la construcción del Centenario, una obra de 14.000 m² de hormigón armado, destinada para albergar a más de 80 mil personas en torno al fútbol. En 1929 Scasso era director de Paseos Públicos de la Intendencia de Montevideo y había inaugurado recientemente otra de sus obras más reconocidas, la Escuela Experimental de Malvín, edificio modernista con recursos del neoplasticismo, expresionismo y art-decó (Lombardo, 2014). José Hipólito Domato había entrado a trabajar junto a Scasso años antes y se le reconoce como dibujante en algunos casos y, en otros, como coautor del Proyecto del Centenario. 

A diferencia de los estadios de la época, que en su mayoría eran cuadrados, la propuesta se basaba en una forma circular que evocaba la figura del antiguo Coliseo romano. El racionalismo del estadio Centenario se refleja en la centralidad de sus aspectos funcionales y la simpleza de un diseño que privilegiaba los aspectos deportivos, la capacidad, la visibilidad del campo de juego y de la ciudad, la circulación de las personas y la topografía del entorno. A esto se incorpora un elemento distintivo con la adición de la Torre de los Homenajes, una mezcla de aeroplano y transatlántico, que constituye un gesto “absolutamente expresionista y dentro de un lenguaje art-decó” (Lombardo, 2014). La Torre de los Homenajes representa elementos significativos de la identidad nacional, como las franjas de la bandera y la referencia al transatlántico que rememora los masivos movimientos migratorios de la clase trabajadora del norte global hacia el Río de la Plata a fines del siglo XIX y comienzos del XX.  

Como en la final de la primera Copa América, jugada en Buenos Aires en julio de 1916, la final del primer mundial fue disputada entre las selecciones de Argentina y Uruguay. Ambas son en ese momento las mayores potencias del fútbol mundial y tienen una larga historia de contiendas deportivas. A tal punto llega la rivalidad y sospecha entre ambas selecciones que la final se juega con dos balones de fútbol, un tiempo con un balón argentino y otro tiempo con un balón uruguayo. Frente a más de 90 mil personas, el equipo local acabó por imponerse en el marcador (4 — 2), izando la bandera uruguaya en la Torre de los Homenajes. El goleador del campeonato fue el argentino Stábile “El filtrador” de Huracán. 

La hibridez de estilos internacionales y referencias locales dio al Estadio Centenario características propias de la modernidad uruguaya. Presentes también en el afiche oficial del mundial, a cargo del uruguayo Guillermo Laborde quien diseñó una emblemática litografía a color de (78 x 38 cm), con la figura de un arquero atrapando un balón en el ángulo de la portería y tipografías en un estilo art-decó. El Mundial del ‘30 fue una expresión nacional-popular que conectó el deporte más popular de Sudamérica con la construcción de identidades nacionales y de alcance global. Se trata del primer estadio masivo destinado exclusivamente al fútbol en el mundo. El partido inaugural de la Copa del Mundo de 2030 se jugará en el Estadio Centenario, conmemorando el centenario del inicio de los mundiales. Una obra que en 1983 fue  declarada Monumento Histórico y que encarnó la fuerza del modernismo latinoamericano que brilló en el Cono Sur del continente en medio de la crisis global del 29.

Referencias

Libros y publicaciones asociadas:

Artucio, L. (1971). Montevideo y la arquitectura moderna. Editorial Nuestra Tierra. Montevideo.

Bértola, L. (2024). Teleidoscopio Historia Económica del Uruguay. Fundación de Cultura Universitaria. Universidad de la República. DOI: https://doi.org/10.59709/

Bueno y Laborido (2023). Paisaje urbano e identidad nacional a través de la construcción del Estadio Centenario en 1930.

Queiroz, R. (2013) El contacto entre el espacio moderno y el paisaje suramericano: Le Corbusier en 1929. DEARQ — Revista de Arquitectura / Journal of Architecture, núm. 12, julio, 2013, pp. 10–15. Universidad de Los Andes. Bogotá, Colombia.

Lombardo, B. (2014) Modernidades híbridas en el Uruguay: 1925–1950. Tesis (Doctoral), E.T.S. Arquitectura (UPM). https://doi.org/10.20868/UPM.thesis.40394.

Gatti P. (2009) Juan Antonio Scasso. Instituto de Historia de la Arquitectura.
Disponible: https://www.colibri.udelar.edu.uy/jspui/bitstream/20.500.12008/26341/1/JAS_PG_2009.pdf

Otros enlaces:

https://cdf.montevideo.gub.uy/exposicion/1930-el-primer-mundial
https://libros.fcu.edu.uy/index.php/fcu/es/catalog/book/100
https://www.estadiocentenario.com.uy/es/galeria/historia-del-estadio-centenario

Inéditos N°5 https://www.youtube.com/watch?v=vIAPowfvUNE

https://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-96997.html
https://mnav.gub.uy/cms.php?o=5068

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