La reciente entrega de los resultados de la encuesta Casen trajo consigo la buena noticia de que cerca de 600.000 personas salieron de la pobreza. Sin embargo, para el economista de la Fundación Sol y académico de la Universidad de Chile, Gonzalo Durán, las cifras esconden una fragilidad estructural: la mejora depende casi exclusivamente de la billetera fiscal y no de la calidad del empleo.

En conversación con Radio Universidad de Chile, Durán desmenuzó los datos, advirtiendo que la recuperación de los ingresos autónomos (aquellos que provienen del trabajo y no del Estado) sigue siendo la gran deuda del modelo chileno.

La fragilidad del modelo: subsidios vs. ingresos del trabajo

Consultado sobre si la baja en la pobreza responde a una mejora real en el empleo, el economista fue enfático en señalar que el avance se debe a una “estrategia estructural” basada en transferencias monetarias y no en la capacidad de los sueldos para sostener a los hogares.

“Si consideráramos solamente los ingresos autónomos, es decir, sacando los subsidios, el dato de pobreza pasaría de un 17% a un 25%, lo cual es bastante brutal“, explicó Durán.

Para el experto, esta brecha demuestra que “el modelo no funciona para todos y hay un segmento significativo que, aun teniendo trabajo, sigue estando en situación de pobreza”. Aunque valoró que la gente salga de la precariedad estadística, miró las cifras con escepticismo, señalando que lo ideal hubiera sido lograrlo a través de una transformación profunda en el mundo del trabajo y no solo mediante la asistencia estatal.

Subsidios eléctricos. Foto: Agencia Aton

Subsidios eléctricos. Foto: Agencia Aton

Desigualdad laboral y el fin del “alquiler imputado”

El análisis también abordó la desigualdad y los cambios en cómo se mide. Durán advirtió que, si bien el Estado logra contener las brechas mediante bonos, la desigualdad en el mercado laboral se ha disparado. “Entre el año 2017 y el 2024, la distancia entre los ingresos laborales del 10% más rico y el 10% más pobre prácticamente se duplicó“, alertó, recordando además que la Casen no logra capturar la riqueza del 1% más rico, que concentra la mitad del patrimonio del país.

En el plano técnico, el académico celebró que el gobierno acogiera las recomendaciones de la Comisión Asesora Presidencial, eliminando distorsiones como el “alquiler imputado”, un ingreso ficticio que se asignaba a familias propietarias. “Detectamos que había 24.000 hogares que tenían ingresos monetarios cero, pero que estaban fuera de la pobreza por ser propietarios, lo cual era una aberración”, señaló, valorando también la inclusión de la canasta saludable como nuevo estándar.

Gonzalo Durán, economista de Fundación Sol y académico de la Universidad de Chile

Gonzalo Durán, economista de Fundación Sol y académico de la Universidad de Chile.

Amenaza presupuestaria y cambios estructurales

De cara al futuro, Durán expresó su preocupación por la promesa del Presidente electo de recortar el presupuesto en cerca de 6.000 millones de dólares. “Si lo que vemos es que la pobreza se está conteniendo a través de recursos fiscales, va a tener un gran desafío de cómo acotar la pobreza si es que él pretende disminuir esos recursos”, advirtió.

Para atacar el “núcleo duro” de la pobreza —casi 2 millones de personas en situación severa—, el economista instó a avanzar en medidas que toquen los intereses de los grandes grupos económicos, como la negociación colectiva por rama y la diversificación de la matriz productiva. “La tasa de ganancia de los grupos económicos es la que debería disminuir para que los trabajadores tengan más bienestar”, concluyó.